lunes, 13 de junio de 2011

Una mentalidad de solución


Aun cuando tengamos problemas nuestra mente debe pensar en soluciones. Cuando a uno le enseñan en la iglesia sobre distintos temas como perdón, restitución, salvación, etc. debemos entender rapidamente para pasar al nivel de aplicación y comenzar a ver resultados de esa aplicación en nuestras vidas.
Todo lo que sostiene al hombre está en el Soplo divino de Dios. Para que quede claro pondremos el siguiente ejemplo. Hay muchos hombres alrededor del mundo a quienes se les cambian distintos órganos y siguen llevando una vida normal. Ante esto nos damos cuenta que la vida no la sostiene un órgano determinado, inclusive el corazón. Lo que está dentro de nosotros “no se puede cambiar” como cualquier parte del cuerpo humano por la ciencia.
Una parte de nuestra vida depende del ministro de Dios de la iglesia local, pero el gran porcentaje solo depende de mi, dado que la mayoría del tiempo no lo comparto con nadie más.
Mi desafío es personal, solo depende de mi.
Lo que está dentro de nosotros constantemente debe ser formado, por eso es muy importante congregarse, discipularse, estar en comunión con Dios.  No puede haber un pastor sin ovejas, un evangelista que no gane gente, ni un maestro que no se instruya diariamente en la Palabra.
Crecer en la autoridad se logra conociendo al Dios de la Palabra, Él de las leyes divinas.
Una mentalidad ganadora: Como soy por dentro debo ser por fuera. Muchas veces el ser interior no nos deja hacer la voluntad de Dios, porque no ha sido redimido y solo la parte exterior lo ha sido.
Siete hábitos de gente exitosa.
Antes que todo debemos tener en cuenta que el ser interior no conoce derrotas porque es el Soplo Divino. Por eso Dios se resiste a perder alguien, porque sabe que somos exitosos. Dios no crea fracasados.
1.- Proactivo: los reactivos funcionan hasta que algo suceda. Los Hijos del Altísimo son proactivos. Si Dios habló yo debo comenzar a prepararme. La mayoría de las persona espera llegar para prepararse y no prepararse para llegar. Genéticamente fuimos lo que Dios dijo que seriamos, por eso nos dice que seamos proactivo.
El visionario ve terminado su diseño. Vuelve al presente y no hay nada, pero sabe que su momento va a llegar. Visualiza lo que Dios dijo de ti.
2.- Comenzar con el final en la mente.  Los diez leprosos comenzaron a caminar con su milagro al momento que Jesús dio la palabra (Lucas 17:11).
Traer el futuro al presente. El problema no está en Dios sino en lo que creemos. Ningún empresario comenzaría hacer negocio con una mente de derrota.
Cuando el médico te dice que te quedan cuatro meses de vida tras conocer por medio de un examen que tienes un cáncer, traes al hoy, al presente ese día, y comienzas a “vivir como si estuvieses muerto”, ¿por qué no haces lo mismo cuando Dios te dice lo que serás? Debemos creer si vemos la nube del porte de un puño (1º de Reyes 18: 44).
3.- Pon lo primero, primero: Hay personas que para todo le falta tiempo. No es como nos organizamos el tiempo, sino es como lo administramos.
La relación con Dios no puede esperar. El exterior no puede crecer más que el interior. Dios, Jesús y el Espíritu Santo son lo primero.
Si tenemos una mente ganadora, por qué andamos como un perdedor.
4.- Ganar, ganar, ganar: Yo no puedo ganar por ser una buena persona, por estar asociado a alguien, sino que todo depende de mi interior.
5.- Busque comprender primero y comprender después: Si el ministro me comprende yo también debo comprenderlo a él. Hay que ponerse en el lugar del otro y que haría yo en su lugar. Todos necesitamos ser comprendidos.
6.- Sinergia: No podemos ser individualistas, ni tener diez visiones distintas. Todos dentro de nuestras iglesias debemos hacer lo mismo, apoyar. Dependemos de todos.
7.- Arreglar el serrucho: si nuestro serrucho se le han gastado los dientes, debemos trabarlo. Tiene que ver el renuevo que debe tener nuestra vida.
Dios jamás le dará un ejercito de cobardes a un valiente.

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